diumenge, 15 de maig de 2011

EXPLICACIÓ D'UN VOT


"Amigos, amigas:

Querría explicaros a quien y porqué pienso votar en estas elecciones autonómicas. (En las municipales, cada población es una realidad diferente, donde nos posicionamos mucho más en función de la confianza en las personas que encabezan las listas).

Esto no es un panfleto electoral. No pertenezco a ningún Partido, ni estoy comprometido con ninguna alternativa. Es simplemente la explicación razonada de mi intención de voto, con todo el respeto hacia la opción que podáis elegir vosotros. Habría estado bien que hubiéramos buscado la oportunidad de intercambiar y aclarar ideas, y quedarnos más convencidos o al menos más a gusto con nuestro voto.

Creo que estamos bastante hartos de los gobiernos del PP, de su sectarismo y corrupción, y de su prepotencia al saber que van a volver a arrasar en las urnas. Nos machacan con la idea de que la gran mayoría de la ciudadanía les apoya. Pero esto no es verdad. En 2007, de un total de 3.465.425 votantes posibles, se emitieron en el P.V. 2.436.759 votos, frente a 999.842 abstenciones y 48.824 votos blancos y nulos. El PP obtuvo “sólo” 1.272.369 votos, frente a 833.737 del PSOE y 194.359 de Compromís pel País Valencià. El “segundo partido más votado” fue la abstención. Así, sólo la tercera parte del censo le dio una aplastante mayoría absoluta al PP, en buena parte gracias a la concentración del voto (premiada por la Ley electoral), la desmovilización del voto progresista, y su división.

En las elecciones del 2007 se hicieron campañas CONTRA el PP, como “Adéu PP”, o “Ja en tenim prou”. Sin embargo, lo que se produjo fue una nueva mayoría absoluta del PP, y un mayor desánimo de la izquierda. El estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha destruido el territorio tanto como la estructura socioeconómica valenciana, no parece pasarles factura electoral, como tampoco los encausamientos de la trama Gurtel. El ciclo especulativo del ladrillo debe de haber adormecido la conciencia de la gente (aceptación de la especulación, del enriquecimiento fácil, de la corrupción...) En estas condiciones, tengo amigos que se plantean el “voto útil” al PSOE, aunque están también bastante decepcionados por el que se considera “el partido de la oposición”. Hemos visto que hace bien poco por ejercer esa oposición (salvo muy honrosas excepciones), quizás porque comparte con el PP muchas políticas e ideologías, siendo tan responsable como éste (desde los Ayuntamientos) de la especulación urbanística. Además, el PSPV aproxima cada vez más sus ideas y su programa al del PP, buscando atraerse al electorado que llaman “de centro”, mientras marginan de sus listas a personas luchadoras, como Colomer, que ha estado plantando cara a Fabra en la Diputación de Castelló. No creo que sirva para mucho votarles, ni se me quedaría a gusto el cuerpo.

Muchos nos animamos en las elecciones anteriores con la coalición de Compromís pel País Valencià, pensando que recogía suficientemente diferentes sensibilidades y preocupaciones: de izquierdas, republicana, valencianista, feminista, ecologista... representadas por Esquerra Unida, Iniciativa pel País Valencià, el Bloc, y Els Verds Esquerra Ecologista, además del apoyo de muchas personas independientes. Sus resultados fueron bastante dignos (7 diputados), y creo que su presencia en Les Corts ha valido la pena, con sus denuncias de las políticas del PP y su apoyo a los movimientos sociales en lucha. Lamentablemente, la voluntad unitaria de sus componentes no era tan grande como la de sus votantes, y no tardaron mucho en separarse, aunque al menos mantuvieron una digna coexistencia. Las responsabilidades en la ruptura no fueron tampoco simétricas: la imposición del nombramiento a dedo de Amadeu Sanchis (cabeza de lista, entonces como ahora, de Esquerra Unida por Valencia) como representante de la coalición en RTV valenciana fue uno de los detonantes.

Otras opciones políticas de izquierdas o nacionalistas mantuvieron candidaturas testimoniales hace 4 años, como las mantienen ahora. Esto es totalmente legítimo, pero que no creo que sea lo que más conviene en estos momentos, cuando muchos necesitamos visualizar que el apoyo al PP no es tan grande como suele darse a entender.

En estas elecciones tenemos de nuevo las candidaturas de Compromís, pero esta vez sin Esquerra Unida, que se presenta por su cuenta. Para mucha gente progresista, la duda estará en votar a uno u a otro. Varios factores incitan a votar a Esquerra Unida, que recogerá sin duda una parte del voto de izquierdas descontento con el PSOE. De entrada, el nombre alude a la unidad de la izquierda. También la historia de gente luchadora que hay detrás, con todos sus matices. Y las encuestas, que le dan mayor seguridad de superar la barrera del 5% (que discrimina a las candidaturas más pequeñas, que podrían ganar representación, pero luego verse excluidas). Pero, en mi opinión, algunos de los factores aludidos ya no corresponden a la realidad. La idea de unidad no refleja la realidad de un control férreo por parte del sector menos unitario del Partido Comunista, que ha ido excluyendo a la gente más abierta, moderna e independiente. De hecho, el partido Iniciativa pel País Valencià, componente de la coalición Compromís, es en su origen gente salida de Izquierda Unida, como lo fue Iniciativa-Verds en Catalunya, y otros grupos de Baleares, Aragón o Andalucía (coordinados recientemente en la plataforma Espacio Plural). El voto a Esquerra Unida tampoco me dejaría satisfecho.

Queda la opción de la Coalició Compromís, que ha vuelto a conseguir aglutinar a diferentes partidos de izquierdas, valencianistas progresistas, y ecologistas, además de a muchos independientes. Sigue siendo la opción más abierta, unitaria, moderna, y también luchadora: personas como Mónica Oltra o Mireia Mollà han aprovechado a tope su presencia en les Corts, no se han acobardado plantando cara al PP. Sus gentes están comprometidas en multitud de luchas y actividades en todo el País. Presentan candidaturas en más de 300 pueblos y ciudades, donde también están demostrando un buen trabajo. Es cierto que la coalición aparece “en el límite” del 5%, se arriesga a que Mònica Oltra y el resto de diputados no continúen en les Corts. Pero esto pasaría, en todo caso, si los que pensamos como ellos nos abstenemos o practicamos el “voto útil”.

El voto a Compromís será mi opción, en estas elecciones. También en la Ciudad de Valencia, donde encabeza la lista Joan Ribó, una persona coherente y de confianza (también procedente de aquel PC que fue y ya no es). Es tiempo de sembrar el futuro del cambio político. Creo que, aunque parece previsible, una vez más, la continuidad del PP al frente de la Generalitat, su ciclo está empezando a acabarse, y que las escisiones que han sufrido en varios pueblos de Alicante no son sino su primer síntoma. Su ceguera respecto a las causas de la crisis actual (política del ladrillo y de los grandes eventos, destrucción del tejido productivo, especulación, corrupción, malversación de fondos...) les incapacita para salir del estancamiento actual, aunque increíblemente consiguen todavía “echarle la culpa a Zapatero”. Esta nuestra “Comunitat” está, de hecho, en bancarrota, no pagan ni a los profesores de música, ni a las empresas proveedoras, ni a las personas dependientes... Han conseguido hacer rodar la bola de mierda hasta estas elecciones, pero ¿y luego?. Más tarde o más temprano sus dirigentes se verán en el banquillo por algunos de los pocos casos de corrupción que han emergido. Todo esto les ha de acabar pasando factura. Pero aún pueden salirse de rositas. Para que no sigan escurriendo el bulto, falta que haya una oposición política real, que acierte a dejarlos en evidencia y exigirles cuentas, y que sea capaz de explicar sus miserias a la mayoría de la población (cosa que hasta ahora no se ha conseguido). Pero para ello es imprescindible la presión y la movilización de la sociedad civil más consciente, que exija, a unos y a otros, sus responsabilidades. El 22 de Mayo será una de las oportunidades de hacerlo. El voto es un instrumento limitado, pero que ayuda a visualizar la opinión pública real. Mejor, no te quedes en casa. Mejor, vota en conciencia.” 

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